El Correo de las Indias

Grupo Cooperativo de las Indias

Bitácora de las Indias

  1. Pseudomodernidad y ausencia de relato

    06 may 2012

    Forma parte de la propia naturaleza de la Postmodernidad que cada cierto tiempo aparezcan planteamientos que la den por muerta. En la mayoría de los casos solo representan la afirmación de algún nuevo desarrollo artístico-identitario o una nueva muestra del reaccionarismo senil de los Vargas-Llosa o Eco de turno. Pero la línea de crítica en la que anda Alan Kirby es diferente y en la medida en que confluye en la idea de un mundo sin heurística, resulta muy iluminadora sobre ciertas cuestiones que nos preocupan en estos meses.

    La idea de fondo bajo los textos de Juan y los de Kirby es que el mundo sigue siendo postmoderno, pero su relato, en vez de estallar en la multiplicidad narrativa e identitaria que se vislumbraba a principios de siglo, ha convergido en los medios de masas (TV, libros de caras, etc.) hacia una suerte de no-relato banal y nebuloso que exige la actividad del espectador-participante, prima epistemológicamente la herramienta sobre el contenido o su creador y olvida en vez de criticar, el bagaje político y cultural previo. En lo que tiene de homogeneización y recentralización este no-relato tiene mucho de «vuelta» a la Modernidad (no en vano Kirby da el ejemplo de la Wikipedia), pero en la medida en que su sistema de jerarquización y valores es en lo general disolvente del viejo orden Moderno, es otra cosa. Kirby lo llama pseudomoderno, un ámbito cultural en el que la neomoderna Wikipedia sería una excepción, un mero antecesor de los libros de caras y los SMSs obsesivos en los programas televisivos.

    Algunos diréis que Kirby llega un poco tarde a algo que ya enunciamos hace tiempo: el efecto cultural del modelo impulsado por los libros de caras iba a producir una erosión de la capacidad social para generar nuevos relatos autónomos reduciendo la capacidad de respuesta a la descomposición, tanto en los movimientos sociales, como en los movimientos industriales P2P e incluso en la Academia. De alguna manera, la recentralización -esa cara mediática y teki de la descomposicion- dejaba un poco más lejos, hacía un poco más desapercibidos a esos «futuros alternativos y simultáneos» propios de un mundo postmoderno.

    La pseudomodernidad se definiría como la traducción en términos de relato social de la descomposición: sería el vacío, el no-relato, banal y disolvente de toda fraternidad real, que se hace hegemónico cuando el monorelato pluralista del mundo descentralizado previo a Inet ya no se sostiene más, pero la eclosión de relatos, comunidades e identidades propio de un mundo distribuido se ve puesto en jaque por la recentralización del poder que nace de la captura de rentas generalizada (por los media, por los capitales de gran escala en Internet, por las industrias de la propiedad intelectual, por los grupos privilegiados del estado, etc.).

    Ganar una miriada de futuros por venir

    La trampa neomoderna sería pensar que hace falta un nuevo relato alternativo, un cuento unificador, un futuro en el que creer, una teleología a la que rendirse. Es lo que hacen los decrecionistas por ejemplo a través de la idea de la «gran catástrofe» (sea medioambiental, energética o socioeconómica). Pero como el catastrofismo -y el quincemismo- muestran bien, todo apunte hacia la «inevitabilidad» de las propuestas no hace sino alimentar la banalización y la pasividad.

    Resulta tentador también hacer de un relato de futuro unificador desde lo menos descompuesto de cuanto estamos viendo, sea la transición al modo de producción P2P o la democracia de base… pero lo que surge entonces es esa suerte de reformismo espectacular y asistencial, autojustificativo y siempre reactivo en el que ha quedado el discurso «Occupy».

    La trampa es el universalismo escondido tras todo relato generalizador. La unicidad no volverá, el mundo sigue siendo estructural y potencialmente postmoderno y todo lo que mire atrás sólo podrá convertirse en soldado de sal del ejército de la descomposición, cuando no en bandolero en busca de una dulce rentita particular.

    Sabemos que sólo la fraternidad y su hablar franco pueden ser punto de arranque porque su ámbito es por definición el de la comunidad real, ese nodo que se descubre en un futuro particular y a medida. Empoderarlas, desarrollarlas es el único vector que multiplica diversidad y relatos, que fabrica futuros personalizados y por tanto libertad y cohesión real.

    Por supuesto que toca hablar de la transición al modo de producción P2P… pero no como relato unificador, sino desde y para la traducción local -distinta en cada lugar, en cada red- de la nueva revolución industrial… sólo para luego dejar que estallen los relatos desde cada comunidad en su entorno, porque sin comunidades haciendo sus propios cuentos, construyendo su propia autonomía, no habrá sujetos capaces de revertir la descomposición en todos los ámbitos. Por eso, lo que toca frente a lo establecido no es tampoco seducir, sino hablar parco, enunciar valores sin pretenderlos universales, sin remitir a su inevitabilidad o un futuro común… y centrarse en poner en marcha las consecuencias asumibles desde contextos distintos, incluso opuestos.

    Se trata de ignorar cualquier sujeto colectivo imaginado, torcer el gesto ante su nombre y señalar a la realización concreta animándola a dar sus primeros balbuceos, porque el vacío de relato ha de ser llenado con un mosaico, no con un cuadro.

    Añade tu comentario

  2. Del «hablar franco» al «hablar parco»

    05 may 2012

    El Odeón en tiempos de PericlesMe quedo hablando con Horacio hasta las tantas en el jabber indiano. Por motivos muy prácticos que tienen que ver con nuestras actividades en el interior de la Banda Oriental, ĺa conversación se centra en los límites del «hablar franco».

    ¿Qué otras formas de hablar, más allá de la parresía nos son propias? Si sólo se puede hablar en verdad, cuando nuestro interlocutor comparte contextos con nosotros (porque si no, nosotros podemos decir verdad, pero el otro no puede entender que hablamos «en verdad»), ¿qué maneras de hablar podemos usar sin renunciar al comercio de ideas pero sin caer en la tentación de manipular al otro?

    La conversa toma forma y nos vamos dando cuenta de que, en realidad, hay distintas maneras de decir verdad según los niveles de la pirámide del compromiso.

    1. El hablar franco correspondería a la interacción entre iguales propia de la comunidad
    2. A la participación corresponde, en realidad, la transmisión de contextos, lo que podríamos llamar seducción o pedagogía: recreamos y explicamos al otro nuestros propios contextos con el ánimo de permitirle una comprensión que nos permita «hablar en verdad» después.
    3. En la adhesión, cuando el otro se acerca a nosotros simplemente desde una atracción heurística o desde la curiosidad, es cuando se plantea el verdadero dilema moral. Podemos argumentar entonces de dos maneras opuestas:
      • Hablar al otro desde sus categorías para que llegue a las mismas conclusiones que nosotros. Cuando esto pasa, irremediablemente aparecerán palabras que se vacíen, que se neutralicen para permitir que un contexto genere valores diferentes a los que representa; aparecerán significados cambiados y matices elevados a categoría… es decir, la estructura del discurso en el contexto ajeno crujirá y sufrirá para llevarle a donde no quiere ir mientras el otro aún piense que sigue en el campo incuestionado de sus valores.
      • El «hablar parco», es decir, desde nuestros valores y contextos pero sin explicarlos, limitándonos a enunciarlos -para que el otro sepa que es un terreno ajeno desde donde hablamos que puede explorar por si mismo si lo desea- y relatando las conclusiones materiales que genera. Este hablar parco es un hablar sincero pero consciente de sus limitaciones, que no encuentra lugar para enseñar o seducir y simplemente contrasta -tras la advertencia de enunciar los valores que le informan- las consecuencias prácticas del propio universo de valores. El «hablar parco» busca un «hacer juntos» que sabe temporal y frágil, ya que no hay sustento en una base común, así que de alguna manera es también un hablar modesto que se sabe incómodo, precisamente porque opta representarse desde la autonomía del que habla y de la comunidad cuyos valores articula en su relato.

    Añade tu comentario

  3. Nos movemos

    03 may 2012

    Por

    Esta semana se va dejándonos el cuerpo como si hubiera sido apaleado: tres viajes peninsulares, cuatro nuevas propuestas de servicio en respuesta a otros tantos pedidos y tres reuniones con clientes. En Bilbao hemos comenzado las entrevistas de los preseleccionados al curso de analistas de inteligencia sobre fuentes abiertas y estamos realmente muy contentos. En mitad de la actividad aún nos ha dado para tener algunas muy buenas conversaciones y escribir un par de buenos documentos sobre el modo de producción p2p. Esta tarde volvemos a Madrid donde mañana tendremos otro par de reuniones importantes, después, podremos descansar… hasta el lunes. (2 Comentarios)
  4. Tecnocrítica

    29 abr 2012

    Por

    Los que me conocen saben que lo paso mal viajando en avión, socializando con gente que no conozco y hablando en público. Tres cosas que van ligadas casi necesariamente a la participación presencial en eventos. Evidentemente eso se compensa de sobra cuando, tras el esfuerzo, encuentras delante un público vivo, interesado, con el que interactúas, que te provoca con preguntas y cuestionamientos y que por tanto, te ayuda a profundizar y aprender. Por desgracia muchos de los actos y eventos en los que fui invitado en los últimos tiempos me dejaron realmente desasosegado: públicos de relleno a base de estudiantes sobornados con créditos cuya única expectativa era que las conferencias acabaran pronto, organizadores que ni siquiera te presentaban a los otros ponentes, actos que no generaban espacio alguno para la discusión informal posterior… todo parecía querer justificarse sobre el esfuerzo de gasto y los grandes salones, la versión universitaria del discurso de la escala. Eso cuando los mismos organizadores no nos daban plantón. Ya temía algo parecido este viernes en Palma, y sin embargo Tecnocrítica ha sido todo lo contrario: tengo que agradecer muchísimo a Carlos por contar conmigo, a Miquel por su generosísima hospitalidad y el cuidado en organizar todo, a Amador, que había expuesto el día anterior por quedarse un día más y aportar tanto y sobre todo la apertura y las ganas de un público heterogéneo e interesante a decir basta, que se unió en buena parte a una cena abierta en la que disfruté muchísimo de la conversa y que me dejó en el camino de mil reflexiones nuevas. ¡¡Muchas gracias a todos!! (2 Comentarios)
  5. La descomposición del quincemismo

    24 abr 2012

    Por

    acampada solEl quincemismo se descompone, nos cuenta la Vigi que enlaza este titular periodístico de sainete que en si mismo confirma que nunca salieron de la cultura de la adhesión y la lógica de la centralización: «Cisma 15-M: los fundadores se quedan el ‘facebook’ y los rebeldes el ‘twitter’». En lo pequeño y cotidiano ya habíamos sentido algunas consecuencias de ese proceso cuya semilla estaba en el origen mismo del movimiento y que se manifestó en sus primeros resultados políticos. (11 Comentarios)
  6. FT pone en duda las economías de escala

    23 abr 2012

    Por

    FTEl «Financial Times» se hace eco hoy de un estudio sobre los fondos de inversión que operan en Gran Bretaña que recoge una de las tesis más controvertidas que hemos defendido en las Indias: dadas las tecnologías de hoy, a partir de cierto tamaño en vez de aparecer economías de escala, se reduce eficiencia, «dando la vuelta a la sabiduría convencional según la cual las grandes empresas se beneficiarían de economías de escala», asegura el medio londinense. Habría que añadir que no hay ningún motivo por el cual estas deseconomías deberían ser características de las empresas financieras. Más bien al contrario, de hecho lo interesante es que esta ineficiencia se produzca «incluso entre las que tienen un mercado cautivo», es decir, que la ineficiencia de escala supera las rentas de posición. Y si esto es entre los fondos… ¿Qué no será entre las telefónicas, las eléctricas, etc. etc.? (5 Comentarios)
  7. Los fabianos del P2P

    21 abr 2012

    Por

    Fabbian SocietyBertrand Rusell (a quien tanto admira uno de nuestros blogueros andinos favoritos), Mackinder (a quién anda hoy demoliendo Jesús), H.G. Wells… eran sólo algunos de los miembros del Coefficients Club, el núcleo duro de la Sociedad Fabiana en la que también estaban Virginia Woolf, Oscar Wilde, MacDonald o Emmeline Pankhurst… Repaso los nombres porque cada día se me hace más urgente una Nueva Sociedad Fabiana que teorice e influya a favor de las expresiones de la gran transición de nuestra época, esa que suena hoy tan rara, tan excéntrica, como en los ochenta del siglo XIX podía sonar el estado del bienestar. Mi primera reacción es desesperar: las élites no generan ya ese tipo de perfiles. Hasta en el mundo anglosajón andan en otra, entre la lucha por las rentas, la banalidad y la adulación, así se hunda el mundo. ¿Dónde están los fabianos de nuestros tiempos? ¿En la P2P Foundation de Michel Bauwens que ha reunido a John Robb, Neal Gorenglo y Kevin Carson entre otros? Sí, en el sentido intelectual y visionario. Pero todos ellos son periféricos al poder. La magia de los fabianos -y sus amigos de Bloomsbury como Keynes- fue que ellos mismos fueron factores de cambio no sólo por sus aportes teóricos, sino porque supieron hacer de puente con el stablishment y las instituciones para que todo empujara hacia el cambio, incluso en el mundo del Arte. La fabiana es una posición difícil que genera tanto responsabilidades como críticas fáciles, tanto desde el poder como desde la alteridad. Que se lo digan a nuestro Dogo. Pero genera sentido, es pragmática en la misma medida que incómoda. Y sobre todo, cambia las cosas a no tan largo plazo como se siente obligada a prometer. ¿Dónde estáis, fabianos de la transición P2P? (8 Comentarios)
  8. Gauekos y lobos

    18 abr 2012

    Por

    Gaukeoak eta IndianoakLos amantes de la mitología tradicional sabrán que el Gaueko es un hermano euskaldun del lobo indiano. Resignificado por el cristianismo como peligroso, asociado al terror y la noche, es ahora recuperado en su carácter original de protector de los descreídos montañeses. No es pues casualidad que el encuentro de gauekos e indianos haya sido un gustazo, con ideas estallando y creciendo a los ojos de todos, con cientos de oscares surcando la ría de Bilbao convertida en autopista para una versión híbrida y ecológica fabricada en talleres cooperativos abiertos a todo el mundo. Pares. Encontramos pares. Nada de gafas de pasta y poses cool. Mucho por monte por explorar. Tal vez sean tiempos sombríos, pero no hay que olvidar que las fauces de gauekos y lobos son las puertas de lo subterráneo y de las aguas, y que están ahí para que no dejar que los vivos se despeñen a hacia una oscuridad sin vuelta atrás. (3 Comentarios)
  9. Si el jueves estás por la provincia de Buenos Aires…

    10 abr 2012

    El poder de las redes se presenta en la Plata

    Reserva tu plaza

    Añade tu comentario

  10. La desapercibida muerte del reloj de pulsera

    10 abr 2012

    Suele ponderarse poco la profundidad e importancia de la nacionalización del tiempo a manos de los estados en 1884. Para mi representa el triunfo definitivo del mundo del capital industrial, el telégrafo y las naciones sobre el Antiguo Régimen. A fin de cuentas, la Iglesia había prohibido durante siglos el préstamo con interés (llamado usura) porque el prestamista era, como señala Jacques Le Goff, un «ladrón de tiempo»… y el tiempo pertenece, como manifestación que es de la Gracia, en exclusiva a Dios.

    Ignorar el Sol, obviar los ciclos de la Naturaleza para homogeneizar y confinar el tiempo en las fronteras del estado nacional y su arbitraria decisión sobre el huso horario a adoptar, iba mucho más allá de erosionar con casuística -incluso con soprendentes análisis económicos- la prohibición original sobre el préstamo. Era un robo a gran escala, un Deicidio incluso.

    El mundo industrial había triunfado.

    Los relojes del tiempo nacional

    Los husos horarios, nacidos de las necesidades de usabilidad del sistema administrativo del Imperio británico en la expansión del telégrafo, darían mayor utilidad y azuzarían la precisión de los relojes de bolsillo.

    Pero la I Guerra Mundial impulsó la extensión del uso del reloj más allá. Las grandes batallas de aquella guerra fueron pensadas con la mentalidad de la producción industrial a gran escala de la época: sucesiones de movimientos de distintas unidades en frentes interminables perfectamente planificados y sincronizados e involucrando centenares de miles de personas. La labor principal de los oficiales consistía precisamente en asegurarse de que las órdenes se cumplieran a la hora y el minuto indicados en los planes de batalla para que todo encajara en la gigantesca cadena de montaje de la estrategia de la guerra masiva.

    El reloj era la herramienta fundamental. Y el reloj de bolsillo, aquel pequeño orbe que enseñoreaba el burgués industrial decimonónico, pero que resultaba incómodo a caballo o con un arma en la mano, dejó paso al reloj de pulsera, originalmente creado por Cartier para Santos Dumont en 1901. Al fin de la guerra sería el símbolo universal de aquellas clases medias cuya juventud había nutrido la oficialidad de los ejércitos desangrados en los campos europeos.

    Poco menos de cien años después

    Hoy los husos creados en 1884 se tornan tan incómodos para las prácticas de una economía globalizada como las diferencias horarias locales para el viajero que pretendía hacer el «gran tour» en ferrocarril en 1847 y tenía que comprar los complejos horarios continentales de Thomas Cook. El desarrollo tecnológico ha puesto en cuestión la necesidad de las escalas tanto en la industria como en la guerra… y en paralelo, el reloj de pulsera muere, abandonado por el ordenador, el móvil o la tableta. Se ha convertido en un objeto de nostalgia o bisutería. Un recuerdo de unos tiempos que aunque presentes todavía, amenazantes a veces, nos quedan ya atrás, como esos Cartier-Santos que hoy vuelven a fabricarse ya no para ser usados sino para ser vestidos.

    Añade tu comentario

El Correo de las Indias es el blog colectivo del
Grupo Cooperativo de las Indias:
Innovación, Inteligencia y Redes
Iturribide 22 - 48006 - Bilbao
Fuencarral 143 - 28010 - Madrid
Florencio Escardó 1486 - 11700 - Montevideo
F-83409656 (SIE) ~ F-85220861 (EAC) ~ G-84082569 (BIE)

|