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Mi generación, la homogeneidad y los funerales de Fraga

26 ene 2012

Mi generación fue la gran beneficiaria del descrédito del franquismo. El nacionalismo estatal es la madre de todas la homogeneizaciones y en los ochenta resultaba imposible enhebrar un nacionalismo español que no se asociara inmediatamente a la dictadura, la mediocridad y el atraso.

Se podría incluso decir que la historia de la post-transición, es decir, entre 1985 (entrada de España en la Comunidad Europea) y 2010 (primeras señales de crisis de la UE y Mundial de futbol), es la historia de cómo las élites españolistas «normalizaron» un relato nacionalista y , paralelamente, impulsaron políticas cada vez más exitosas de homogeneización de valores. Miren las primeras pelis de Almodóvar, la Bola de Cristal (¿recuerda alguien a «las Vulpes»?) o los hits musicales de los 80, empezando por Kortatu o Siniestro Total y terminando en Alaska… díganme si hoy no hubieran sido censurados o incluso se las hubieran tenido que ver en un tribunal. ¿Exagero? Pinchen en los enlaces y sean sinceros.

Hubo por supuesto distintos hitos y avatares: Felipe González con el quinto centenario, la Barcelona olímpica y Milikito sustituyendo a «Canción Triste de Hill Street» en el prime-time; Aznar, la boda en el Escorial, el «constitucionalismo» y el «viento fuerte de Levante»; Zapatero, el «Gobierno de España» y el mundial de fútbol… Por supuesto en el camino tuvieron que abrir un poco la mano del «campo de valores» (matrimonio gay), pero al final hay un «ser como todo el mundo» muuuucho más estrecho que pasó de «normal» a normativo.

Y ahora que muere Fraga, el de Vitoria 76, la ley de prensa y otros grandes éxitos democráticos, por fin todos pueden sentir que hacían parte de un proyecto común, tan sólo se diferenciaban en la necesidad o no de dar un rodeo para evitar rupturas. Hoy todos pueden verse en él sin vergüenza. Los que la conservamos, en cambio, ya no podemos decirnos españoles.

PS. Al fin del día descubro este post de Aleix Cabarrocas que de haber leído antes, hubiera enlazado en la argumentación.

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18 Comentarios a “Mi generación, la homogeneidad y los funerales de Fraga”

  1. Ester

    Yo soy de la cultura de los 90, cuando ya teníamos cierto camino andado en esa homogeneización, pero aún éramos lo suficientemente cutres (el chándal heredado y Humor amarillo son ejemplos), como para mantener diversidad y emocionarnos con lo que venía… En algún sitio leí que no tuvieron carácter (junto con los 70), pero nos hubiera extrañado oir que “estar con la roja” es lo normal (normativo) y que además se dice hablando de fútbol. Su proyecto común no sólo es estrecho sino poco emocionante.

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    • David de Ugarte

      Pues los 90 -osea desde mis 20 a mis 30- para mi fueron una década más contenida en lo local, pero potentísima en lo global sobre todo en lo cultural. ¡¡Los 90 es la www y la eclosión social de Internet! ¿Cómo que no tuvo carácter? Claro, si estaban leyendo a Pérez Reverte -tan ridicula, falangistamente españolista- en vez de a los ciberpunks… Sí, estrechos y poco emocionantes, pero muy muy uniformantes, como su «roja». ¡¡Qué escalofrío de satisfacción debieron tener viendo a millones uniformados haciendo el mono en la calle, reclutados, deseando obedecer la voz del deber patrio, festejando que «habíamos ganado»!!

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  2. Luis

    David conoces lo que ha escrito el periodista Guillem Martínez sobre la “Cultura de la Transición”?

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  3. Deus ex machina

    EL de Vitoria 76 y el de Montejurra 76.

    Descomposición hace tiempo, de los elementos subversivos para el constitucionalismo juancarlista

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  4. Me

    Justo estaba pensando en la exclusión, además de empezar a sentirla, estudiando gestión me doy cuenta de lo importante que es y la diversidad que genera. Soy del 81 pero lo malo malo, es haber pasado por la eso… uf! :)

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  5. Juan Jose

    muy de acuerdo con todos vosotros … aquí dejo … una pequeña visión por mi parte #kfe05 Democracia, República, Dictadura, Monarquía, .. Franco , Juan Carlos I y otras hierbas de la innovación en #España (I) #SVQ02 #USA #sevillahoy. http://e-learning-teleformacion.blogspot.com/2012/01/kfe05-democracia-republica-dictadura.html

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  6. Jorge

    Es cierto que crecimos en “tierra de nadie” (y que es una bendición), pero en muchas partes del país, la ausencia de un discurso españolista fue rápida y vorazmente rellenado por los discursos nacionalistas. Eso explica, en parte, la pervivencia y fuerza del nacionalismo “periférico” en nuestra generación. El mismo Kortatu es un ejemplo (la de veces que habré saltado el Sarri-sarri rodeado de “centralistas opresores” en las noches madrileñas…).
    De todas formas, estos mensajes empiezan a sonar a abuelo cebolleta y “en mis tiempos éramos mejores”… Si es que tenemos una edad ;-)

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    • David de Ugarte

      jajajaja! No, para nada aquellos tiempos eran mejores, al menos para mi, simplemente porque aunque hubiera más libertad (que la había), yo, nosotros, sabíamos menos y por lo mismo aprendíamos menos. Todo tiempo futuro será mejor aunque aquí y allá nos priven de libertades y el entorno económico se vaya al carajo, sólo hace falta que no desfallezcamos y de ahí el post, que no aceptemos el relato de que la estrechez identitaria y de libertades es «necesaria», «inevitable» o que «siempre fue así y lo seguirá siendo»

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      • delvaldelbueno

        Pues un poco por esa línea iba yo ayer también. El post deja una sensación como de oportunidad perdida. Pero ¿pudo haber sido de otra manera?.

        Almodóvar es hoy tan ‘Marca España’ como Vicious ‘Made in UK’. Al final, si un sistema ha pervivido es porque ha sabido balancearse. A ratos distorsionándose integrando lo que en un principio le era ajeno, a ratos enrocándose en la nitidez de sus límites. Ambos pueden llevar a un final: por disolución total, o por colapso al cristalizar.

        Quizás el péndulo gira ahora hacia este último lado. Pero ¿puede ser de otra manera si lo que se quiere es perpetuar una identidad?

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        • David de Ugarte

          Creo que la clave interesante tras constatar que la perdida de libertad ha sido real y tangible (osea tras romper el efecto «rana en el agua caliente») está más bien en entender por qué, para qué ésa homogeneización. En ese sentido creo que sería interesante también hacer una pequeña memoria de las mil y una campañas de «disciplinamiento» explícito de estos años, desde las de ahorro de agua (tan útiles para ocultar la falta de inversiones en infraestructuras básicas) a las leyes antitabaco pasando por el «compañeros, compañeras» y más de un movimiento solidario respaldado institucionalmente. Hablo de las grandes campañas de adhesión fomentadas desde el estado y que han dado el compás de esta gran sinfonía que ahora podemos ver en perspectiva.

          Y un punto más: ¿por qué el estado español tiene tanto «hambre identitario»? (hambre que se manifiesta hasta en el discurso de la menos «histórica» de las administraciones autónomas por no hablar de la prensa local). Creo que la «solución» que ahora entra en crisis (absorver laboralmente a las capas universitarias en el estado directa o indirectamente a base de un crecimiento sostenido del estado que hoy nos pide «sacrificios») tiene bastante que ver con esto.

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          • delvaldelbueno

            Mmmm… ¿ese hambre identitaria no se justifica plenamente por el “mal de España” Orteguiano?

            Siempre en términos de comunidades imaginadas, pero mientras que ser alemán o francés tiene un sentido (una definición pacífica) porque la identidad nacional se forma plenamente en su momento (por una voluntad común, o con una identificación con el suelo respectivamente); en España y otros países Mediterráneos el advenimiento del Estado-Nación es una evolución fallida y nunca acabada. Siendo así, ¿cómo no va a querer el Estado fagocitar a sus élites, condenándolas irremisiblemente a ser más papistas que el Papa?

            No digo estar a favor de todo esto, sólo planteo que viendo de donde partíamos (y no hablo del 75) parece poco probable que hubiera podido ser de otra manera. Y menos cuando la tónica general en el mundo occidental en los últimos 20 años es a coartar libertades :(

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          • David de Ugarte

            No, el «mal orteguiano» es un discurso nacionalista e inoperativo para explicar casi nada desde mucho antes de nacer mi generación. Mi impresión es que una sociedad en la que la promesa de ascenso social va ligada a la absorción laboral más o menos directa en el estado, necesita legitimar ese estado -y su creciente hipertrofia- de una manera mucho más intensa que otros porque tiene que mantener no sólo muchos amigotes, sino muchas capas sociales que esperan poder vivir de él o de su entorno de forma «segura», incuestionada… a pesar de representar un verdadero lastre económico para la viabilidad del propio estado, una realidad que a partir de cierto momento resulta abrumadora (véanse las crisis de deuda en ciertas autonomías). Y esa negación permanente, casi histérica de la no escalabilidad del modelo de cohesión social basado en un estado empleador y protector de los grandes «campeones nacionales» (muchas veces compañías expúblicas), a las finales lleva a identidades más estrechas, más pacatas, más homogéneas, en buena parte por el lado puramente nacionalista o alter-nacionalista pero también por el lado vital, el de los modos de ser y hablar considerados aceptables. La comparativa de amplitud de discursos aceptables si comparamos Uruguay con Argentina o España con Gran Bretaña o Alemania apuntarían por ahí…

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          • delvaldelbueno

            Sí, creo que ya veo a lo que te refieres. El “niño no destaques” y el “hazte funcionario que ya te has colocado para toda la vida” como modos de ver la vida no dejan de ser consecuencia “lógica” de un estado que se dedica a promocionarse y por tanto imponerse como si él fuera el fin en si mismo, arrollando cualquier intento de autonomía en la ciudadanía desde la expresión más primaria: la cultural.

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  7. celaya

    josé antonio zarzalejos altares, director general de seguridad adjunto el 3 de marzo de 1976

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  8. gretel

    No puedo más que comentar… para no ser nacionalista lo primero que se requiere es no ser memorioso… cuando leo a David con estos trances en contra de uno y de otros, no puedo más que ver que busca una identidad perdida… ¿por qué? No hay que mencionar el pasado sino inventárselo.

    Esas leyendas que si pisabas la moneda de Franco en la calle para que no rodera te pagaban dos tiros, nunca me las contaron de pequeña… estaba fuera del país mirando la Torre Eiffel, cuando luego las he oído a alguna niña española en bachiller haciendo auto sacramental de ellas me han parecido espantosas…

    Esto de no ocuparse del futuro más que para mejorarlo me lo enseñó una compañera… se murió su padre a los 12 años y por los 20 aún no había tenido tiempo de pensar en ello, me contó que lo había postergado para poder estudiar, e iba de las primeras en la expediente. Y alguna otra persona muy lista de la que he aprendido… pero para no alargar. Hay que ficcionar mucho más y no analizar tanto yo pienso :(

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