Mentiras, malditas mentiras y… mapas
18 nov 2008
Los mapas son una forma de relato. La nueva tendencia en mapas virtuales no es más inocente que sus predecesoras de papel.
Los mapas son un soporte, un lenguaje con el que hacer relatos como cualquier otro. El siguiente mapa, aunque suene raro, es un mapa de avistamiento de gnomos en Europa:

Un mapa que nos habla de cuentos infantiles, de leyendas forestales, de días lluviosos… de una cultura tan profunda y vívida que la gente realmente cree ver a señores chiquititos con calzones rojos por el bosque.
Claro que podríamos superponerlo con un mapa de la extensión de setas alucinógenas como este:

Y claro, el discurso sería completamente diferente, los gnomos serían lo que los británicos, escandinavos y centroeuropeos ven cuando toman monguis.
No se trata de una exageración ni de un caso extremo. Los mapas tienen y hacen relatos. Y nunca son relatos inocentes. Los lectores de De las naciones a las redes recordarán como tras el nacimiento, ligado a la extensión de imprenta y del mercado editorial, de las lenguas nacionales impresas, los mapas darán un destino a esa identidad nacional ligada al lenguaje escrito.
El siguiente mapa fue publicado en 1730 por Gottfried Hensel. Europa Polyglotta, Linguarum Genealogiam exhibens, una cum Literis, Scribendique modis, Omnium Gentium. Escrito en latín para el público culto, hacía una historia etimológica de Europa y por tanto prefiguraba el mapa de las venideras identidades colectivas
Fijénse sin embargo en la península ibérica. Como señala Mark Liberman, el mapa es posterior en casi 200 años a la desaparición no ya del árabe clásico, sino de la jabla andaluza. Dudosamente además, en fecha tan reciente como 1730, el euskera fuera hablado en una región tan amplia en el Sur (desde Cantabria a Aragón) y sin embargo gozaba de una salud no reconocida en este mapa, al otro lado del Pirineo.
En realidad lo que el mapa de lenguas buscaba era asemejarse al de las fronteras entre las coronas europeas. Y por tanto las lenguas y su historia se ajustaban a las de las conquistas y orígenes de las casas reinantes. El mapa nacionalizante se estaba acomodando a la representación del estado dinástico, un paso previo y necesario para la nacionalización de las grandes monarquías europeas.
Ultimamente se han hecho muy populares los mapas que representan datos nacionales modificando el tamaño del territorio de los países. Un ejemplo muy conocido es Worldmapper. El objetivo de estos mapas es mostrar las desigualdades globales en distintos ámbitos. Pero… tampoco es precisamente inocente ya que los países no están poblados de manera homogénea. De hecho cuando worldmapper representa la población mundial obtiene este mapa:
Este debería ser el mapa de referencia para comparar cualquier mapa estilo worldmapper si lo que queremos es aproximar las diferencias entre el modo de vida de las personas en distintos países. Por supuesto no lo es. Lo que tenemos grabado en nuestra memoria es el mapa Mercator (o la proyección Peters, da igual) y por tanto lo que estaremos es implícitamente primando territorios sobre poblaciones, como si los países debieran alcanzar metas no en función de cuantas personas albergan sino en función de cuantos kilómetros cuadrados tienen… aunque estén vacíos.
¿Alternativa? El mundo del arte incorporó el concepto de modo de representación hace un siglo… y ya es hora de que lo hagan los mapas. Ya es hora de desechar la mirada renacentista sobre el románico. ¿Por qué lo más importante no va a ser lo representado más grande si inconscientemente cuando vemos algo mayor pensamos que es más importante? ¿Recuerdan el famoso The World According to Ronald Reagan?
Es obviamente un mapa paródico. Pero al menos es sincero en su subjetividad. Claro y transparente. Expresa una visión del mundo. En “el mapa según los indianos” Montevideo saldría mucho mayor que Frankfurt, Zaragoza que París, Madrid que Londres, Bilbao que Berlín, Buenos Aires que Nueva York… Nuestro relato sería explícito y por tanto autoirónico como en la indianopedia. Y de seguro ustedes lo agradecerían.



Ey, memoria visual! Esencial para un arquitecto. Aún nos critican, esos los nuevos hijos del CAD, que hagamos croquis a mano sobre una servilleta y queramos incorporarlos al acta de obra (o peor, un trazado “de montea” dibujado en un pilar…).
Algún día tendríamos que hacer un post sobre lo visual vs. lo escrito en red, incluyendo “lo visual de lo escrito”, es decir, sobre la lectura del título o las dos primeras líneas de los readers, o las lecturas rápidas de los párrafos en diagonal… Ay, que me voy por la tangente.
Fantástico el mapa de los gnomos. Parece coincidir con las áreas fuera de los ríos (los bosques), donde la visibilidad es reducida, hay sombras y es fácil imaginar. En plena Castilla es difícil, en Suecia o Alemania no.
Pd.: Cuenta con mi mapa de Tartessos, mi post con mayor número de visitas! (no sé poner links en estos comentarios…) http://diversiones-pmart.blogspot.com/2007/07/tartessos-7-mapa-del-tesoro-explicacin.html
Saludos