Cuando la red se confunde con una colección de servicios virtuales centralizados no hace falta esperar a Google Chrome. Era cuestión de tiempo que a alguien se le ocurriera montar en la nada inocente nube de Amazon un escritorio virtual con cuatro aplicaciones ofimáticas, enlaces a todos los servicios centralizados online y 15Gb para guardar archivos que fuera accesible desde cualquier navegador móvil o de sobremesa. Eso es G.ho.st y, oh sorpresa, el modelo de negocio se basa en la gratuidad porque el sistema accederá a tus datos para darte publicidad personalizada. Claramente no se trata de debatir nube sí o nube no, sino de quién son los datos y si aceptamos ser reducidos a meros usuarios de unos cuantos servicios o preferimos mantener nuestra soberanía informacional y una mínima privacidad.
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