Gallactica y la épica de la resiliencia
04 ago 2009
Fue Luis el que nos animó a ver Gallactica, una serie opresiva, angustiosa y absolutamente recomendable. No sólo tiene muchísimos detalles y contextos del gusto indiano, sino que más allá de las metáforas políticas, es un verdadero himno a la resiliencia:
- La serie comienza con la flota dando saltos en el hiperespacio cada 23 minutos. Llevan díás sin dormir y les toca asumir que son lo que queda de la Humanidad. La flota no es más que una cuarentena de naves por lo demás bastante viejas, huyendo sin rumbo conocido con los poco más o menos 50.000 supervivientes del gran genocidio humano. Lo que queda de la civilización humana son restos. Están solos, no tienen nada más que unas cuantas naves para huir. La primera prueba es asumirlo e inventarse un destino: la Tierra.
- Pronto descubren que los enemigos no son sólo robots de metal. Los cyllons han desarrollado técnicas de ingeniería genética y creado prototipos con forma y sensibilidad humana que ni siquiera saben que su naturaleza es otra, pero que en un momento dado pueden despertar y actuar como terroristas o saboteadores. Un nuevo jaque a la identidad. Ni siquiera los humanos son ya, a ciencia cierta humanos. La frontera entre el nosotros y ellos se vuelve inquietantemente porosa
- La primera reacción política, una caza de brujas, ahondará aún más en esta crisis. No es sólo que la línea entre cylons y humanos se torne borrosa, es que las divisorias entre humanos se harán cada vez más fuertes. A lo largo de tres temporadas veremos aparecer el conflicto político, la lucha por el poder, la alegría y la decepción de encontrar otros humanos supervivientes sólo para descubrir que han caído en la tiranía militar y hasta dos golpes de estado que pondrán difícil echarle la culpa de todo a la guerra.
- Tras años de guerra y tras poner todas las esperanzas en una gran batalla final liberadora, el resultado será igualmente descorazonador: ambas partes, los monoteistas cylons y los politeistas humanos están tan destrozados económica y militarmente que la única forma de sobrevivir será establecer una alianza con una parte de los cylons. Estos, como buen producto de nuestra especie, no han podido esperar a que acabe la guerra y han comenzado su propia guerra civil. Pero la paz es dolorosa. La última clave identitaria se rompe: el enemigo ya no es el enemigo, sino un igual. Obviamente habrá quien no lo acepte y la situación degenerará en conflicto civil y golpe de estado. Para ese momento la población total humana ya ha caído hasta los treinta y pico mil supervivientes.
- Pero aún así parece que había razones para la esperanza: al fin encuentran la Tierra, las profecías se cumplieron y por un momento parece que todo tuvo sentido… pero no, la Tierra es un planeta contaminado, radiactivo y lleno de ruinas. Por si nos quedaba algo de orguillo de especie, la mítica decimotercera colonia era una colonia cylon. Nada tiene sentido ya y no son pocos los que se suicidan
- Pero hay una nueva reinvención, una nueva esperanza: ¿Qué tal si aquella niña nacida de un humano y una cyllon nos estuviera indicando un destino, un significado para tanto desastre? Tras no pocas aventuras y no poca mística, finalmente encuentran un planeta habitable. El lado malo: las naves están inservibles y los humanos de este planeta están literalmente en el paleolítico. Toca comenzar de cero una civilización humana nueva, esparcirse por el nuevo planeta y adaptarse al nuevo mundo lo mejor posible. Nada de lo aprendido en la vida civilizada sirve de nada ya. El final es un nuevo punto de partida.
¿De qué va Gallactica? Del verdadero sentido de la identidad, de cómo la única manera de sobrevivir es reinventarse una y otra vez, generar mitos donde quepan nuevos pares, integrar, cohesionar y empezar de nuevo dando sentido al pasado desde el futuro y no al revés. Resiliencia, que diría Juan.
Así que ya te has soplado Galáctica entera. Tengo curiosidad por revisar la vieja serie (que es de los años 70, Adama era Lorne Greene!!!) para cotejar cómo ha cambiado la manera de contar la historia… De entrada la nueva Battlestar Galactica es mucho más densa y absorvente que el recuerdo que tengo de la vieja serie,y la división entre malos y buenos se disuleve (algunos dirían que peligrosamente) y sí, es una historia sobre la identidad y sobre qué significa ser humano. Y sobre como el ser humano reacciona (cambia) al ser sometido a las más fuertes presiones imaginables. Sólo nuestra naturaleza adaptativa nos salva… aunque a veces no de nosotros mismos.