España, 2010
19 ago 2010
20 Comentarios a “España, 2010”
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M@k, el Buscaimposibles
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Santiago R. Bajón
yo he vivido cosas parecidas (malas prácticas comerciales, podrían llamarse), aunque a menor escala (pero también significativas). En una pastelería muy tradicional no quisieron venderme un único pastelito porque estaban acostumbrados a vender bandejas de media docena; una docena, etc. la señora podría haberme pedido lo que quisiera por aquel pastelito. lo hubiera pagado, pues era la merienda de mi hija). o aún mejor (desde el punto de vista de estrategia coemrcial), podría habérmelo regalado. Inmediatamente yo habría comprado algo (en gradecimiento). me acrodé del libro El Imperio Irresistible (es de un chica italoamericana, creo; no recuerdo su nombe). Va sobre esto del comercio (EE UU) y la aristocracia (Europa) y de como el primero se come al segundo. aquella pastelería estaba anclada en la “tradición”. pero existía. a pesar de tanta técnica moderna y tanta multinacional, allí estaba con sus pastelitos y sus bandejas de varios tamaños. tal vez sus clientes aprecien la “personalidad” de su pastelera; su negativa a aceptar el comercio de cualquier modo. puede que tampoco esté mal. en todo caso, tengo la firme intención deno vovler a entrar allí.
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María
Je je, es muy curiosa. efectivamente, la respuesta de M@k. Si cambias ‘pan’ por ‘leche’ (ambos son alimentos básicos) y ‘España’ por ‘Gran Bretaña’ es aún más curioso porque ya me gustaría ver a mí a mr. Monely si un día el lechero no aparece por su casa (no sé si siguen haciendolo pero desde luego era muy común hace años).
Y sin irte tan lejos, quiero ver yo al sr. Sanchez si en pleno partido de final de copa de Europa, telepizza le dice que ese día no hay reparto que tiene que ir él a por la pizza…
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Jorge
¿Y nunca habéis sentido que el vendedor de, pongamos, pantalones os hace un favor al “permitirnos” comprar un par? Es un conflicto cultural típico respecto a las sociedades más protestantes (y capitalistas). Nos falta mucho recorrido en atención al cliente, por empezar, quitarnos el complejo católico de servir.
Estoy completamente de acuerdo, David, me enfurece tener que pedir perdón por querer gastar mi dinero y que me den buen servicio, ya sea una barra de pan o un componente informático con presupuesto de seis cifras. -
Bianka Hajdu
Eso del 600 me recuerda los 2-4 años(!) que había que esperar en los ochenta para poder comprar(!) un Lada Samara… en el mismo sitio donde hoy en día no es raro que los camareros, una vez te hayan hecho el favor de servirte, exijan la propina y, en el caso de que no llegue al 10%, te adviertan de que has calculado mal.
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Juan José Cano-Cortés Cartagena
En España seguimos teniendo el cerebro vendedor anclado en la época de las vacas gordas donde se vendían por igual, y sin dificultad, calidad y humo.
Mucha gente aún no ha despertado y no percibe que las cosas han cambiado y mucho. Que no estamos ante una simple crisis sino probablemente al comienzo de cambios importantes de paradigmas.
Ellos/as seguirán recibiéndote en sus tiendas sentados/as, sin apenas saludarte, o te ignorarán porque están hablando con el compañero/a sobre las vacaciones, o no te responderán a un correo electrónico solicitándote información.Yo al principio me indignaba igual que tú con estas prácticas. Últimamente me he vuelto pragmático. En la burbuja de los últimos años (equivalente a la explosión de vida surgida en el periodo Cámbrico), ellos/as tenían la sartén por el mango. Ahora, tras el impacto del meteorito, la selección natural funcionará como ha venido haciendo toda la vida, y los dinosaurios se irán extinguiendo lentamente, dando paso a nuevas especies más ágiles y que consumirán menos recursos.
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Karis Asesores
Nada, nosotros aún estamos esperando que se dignen a contestarnos del departamento que comercializa un polígono industrial en el área de Vigo.
El conserje ya nos advirtió que volvían de vacaciones, no supimos comprender el matiz que introducía sus palabras.
Ánimo, el país es así, pero hoy hemos reflexionados que la mayoría de la gente, si te paras a pensar, sólo le separan 2 ó 1 generación de gente campesina.
El cambio mental que estamos proyectando es impresionante a través de las redes y de las actividades desligadas de la empresa tradicional pensada como pirámide.
Me recuerda a muchas cosas que lei en Desprecio Cero de ese pensador francés, cuán poco han cambiado algunas cosas en la España del Sg. XXI. -
bits.quintanasegui.com/
Esta es una actitud muy española. También, de alguna manera, Francesa. Es la actitud anti-business que siempre nos ha caracterizado. ¿Alguien entiende pq los bancos hacen horario de funcionario? Paternalismo anti-business. Lo de siempre por estas tierras.
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Gonzalo Martín
“El País es así”, dicen por ahí. Y es cierto: es cansino para hacer negocios porque tiene una cultura extraña de desconfianza hacia los demás, preocupación por ver quien engaña a quien, por el qué se habrá creído y por eso del “si no hace falta”.
No ha mucho en el centro cultural de una enormísima entidad financiera símbolo de la mejor tradicion laboriosa de una afamada comunidad española reputada por su buen hacer en el trabajo, llamé a las diez de la mañana para conocer los costes y condiciones de reserva de sus salas. La sorpresa – eran las diez – consistía en que despues de muchos timbrazos tomaba el teléfono el servicio de seguridad diciendo que hasta las diez y media nada de nada. Que allí no había nadie.
Yo he echado la culpa de estos hábitos y clichés mentales a la histórica ausencia de intensidad competitiva: querer derrotar a los demás en el mercado por mejora de tu servicio al conseguir que la gente te elija a ti y no a otro, es casi pecado. El común prefiere pactar con el panadero de enfrente y fastidiar a los vecinos entre ambos. Bajar el precio y publicitarlo en el barrio es casi de mal gusto para los propios vecinos: es como esas encuestas donde al público le preguntan por su opinión por la libertad de horarios comerciales y dice que, claro, que no, hombre, que no es para tanto: se ignora el derecho de otro a sacar adelante su negocio y se ve mal que tenga ventaja por su esfuerzo. Luego te vienen con lo de que si explotan a los trabajadores o el derecho al descanso y bla, bla: impedir la competencia, no destacar por el mérito, igualar por abajo.
¿Se rompe? Yo creo que de 30 años a ahora, esos hábitos han mejorado… porque hay más competencia y más comercio. Pero falta mucho: solo hay que mirar la legislacion paternalista española para encontrar por todas partes pactos de comerciantes para impedir que los mejores puedan con ellos. Solo hay que ver las prácticas gubernamentales en sus regulaciones sectoriales buscando el “consenso” de todos para salvar los muebles de los grandes y los gordos.
El resultado es que en la práctica es de idiotas competir siendo el mejor: lo rentable es medrar, dejar que la administración decida por todos, pactar entre cuatro, meter a los políticos, sacar un decreto. Sale margen para aguantar la cuenta de resultados siendo suficiente con cualquiera que no parezca importante. Solo hay que ver las televisiones, las radios, etc. como paradigma. Sigamos con las constructoras. Pasemos por las telecos (y menos mal que la CMT les para los pies más a menudo), sigamos por la energía. Y con sus tentáculos en todos los sectores todo queda contaminado.
Conocí un cubano de Miami que se instaló en Madrid viendo la cantidad de dinero que había. Era informático. Montó su empresa y la cerró antes de un año. Respuesta: cuánto dinero hay y qué poco se mueve. Conservadurismo visceral: miedo a probar al nuevo, dudar de su valor y sí extorsionar en los precios y con comisiones encubiertas a los que están.
¿Pero es exclusivo de aquí? TIene su idiosincrasia específica. Pero todo el mundo sabe lo que es tratar de hacer negocios en Italia. En nuestras conversaciones, David, cuando te digo que hay que dejar de odiar a España es para poner sus males en modo relativo, justo para poder calibrarlos y no enredarnos en su lógica perversa que conduce al pensamiento trágico, al complejo de inferioridad y a la creencia en ser una excepción. Pasa en negocios y pasa en política Es una mierda, pero ¿hacer negocios en cualquier parte no supone tratar con las mierdas de tantos? El dinamismo nórdico o anglosajón suele tener enormes ventajas en este sentido, pero construyen otras barreras.
Así, para mi, aunque parezca una contradicción con lo que acabo de decir, seguir poniendo a caldo el sentido anticomercial y anticompetitivo del entorno para que la gente pierda la vergüenza. Pero no creamos que es el fin del mundo. Me tiene asombrado que las empresas españolas de hosting rastrean twitter buscando insatisfechos para hacerles ofertas… al instante.
Más y más competencia, menos monopolios, menos jugadores de ventaja en las redes clientelares de los partidos, menos regulaciones y poder regulatorio para los políticos… y la hidalguía se va por el retrete.
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Gonzalo Martín
Y bueno, claro, ya sé que Las Indias no pecan precisamente de complejo de inferioridad y miedo al dinero. Pero lo que digo es que el discurso de obsesionarnos con la idiosincrasia española suele conducir a la inacción: la empresa que cuentas ha perdido la opción para un cliente. Que se sigan perdiendo clientes por incompetencia. Yo procuro tomarme la molestia de mandarles al guano con ruido a todos.
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Gonzalo Martín
Correcto. Pero las prácticas culturales puede que sean las que montan el estado y no al revés. O, seguramente, en un ciclo que se autoalimenta: ¿es el paternalismo falangista una consecuencia del pensamiento “original” de Falange o una forma de cristalizar lo que ya piensa la mayoría que, en su vertiente contraria, tiene forma de socialismo idealizado, un colectivismo light? Brenan lo tenía muy claro, no conocía un país más incapacitado para el capitalismo y abonado para el socialismo, por aquello de la propensión igualitarista del pueblo llano. Y venía a decir, te hablo de memoria, que se igualaba, sí, pero por abajo. Así el falangismo que se encargó de las leyes del trabajo, los mismos que montaron la autarquía y aquellas cosas de posguerra no son muy diferentes en soluciones prácticas a las que puede andar pregonando hoy día cualquier sindicato de los llamados de “clase”. Una vueltecita por la sede de un sindicato o llamar a su centralita a determinadas horas muestra bien a las claras qué pasa cuando ausentes de prácticas impuestas “por el amo” los “trabajadores” se organizan a sí mismos: una rara forma de perroflautismo inserta en un mercado que aparentemente pugna por ser más abierto. En contra de la opinión de los propios empresarios de los grandes negocios y las patronales, claro.
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Gonzalo Martín
No puedo estar más de acuerdo con lo que dices.
Me refiero a que los constructores del estado no construyen sobre la nada. La falange toma el gobierno por la fuerza, pero su promesa de paz y trabajo no se diferencia en mucho de la aspiracion bolchevique y revolucionaria: ponle un poco de iglesia y cambia la nomenklatura por los jerarcas del regímen. En ese sentido, ambas fuerzas tienen un sustrato popular innegable… con aspiraciones en el fondo similares: totalitarismo, sociedades verticales. Mi abuela, señora conservadora y cristiana, de campo castellano de toda la vida, era pragmática: “si esto lo arreglan los comunistas, que vengan los comunistas”. Jamás entendió que se hicieran cosas sin que provinieran de una autoridad que pusiera orden. Frase definitoria: “por qué hacen películas como estas?”, queriendo decir, “no tiene sentido que esto se haga, no debería estar permitido”. Ese sustrato de cultura carente de libertad para emprender, de aceptar la jerarquía y que haya orden lo creo compartido por la tradición revolucionaria española y la tradicionalista. Son esas personas las que luego se suben al carro del poder y hacen el estado para esas mismas personas como forma de conservar su propio poder.
Con “autoorganización” de los trabajadores me refiero irónicamente a que son ellos los que gestionan sus “organizaciones representativas” tomando sus decisiones de gestión: que un Cándido Méndez no sea producto de una verdadera democracia o que vivan de los presupuestos generales del estado no cambia el hecho de que son ellos los que deciden que el viernes a las dos no se coge el teléfono. Y como en la buena tradición estatal y de empresas esclerotizadas, a las dos menos cinco la persona en centralita ha salido volando a iniciar su fin de semana: esos son los que discuten la legislación laboral y mandan sus militantes a pelear convenios, los que “liberan” (el nombre se las trae) individuos para gestionar el sindicato o los comités.
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Gonzalo Martín
Yo lo veía como “liberado de la condena del trabajo”, algo sin duda bíblico, como si se recuperara el paraíso, algo en el fondo tan propio de las ideologías socialistas.
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Diego
Zeveráh zousans!
(Sin saber nada concreto del tema y en genérico).
Es decir,¿quieres pedirle algo a alguien… y que para escucharte vaya donde ti? ¿Y en una primera toma de contacto quieres que reaccionen para ti como un proveedor de piezas para Renault?
La próxima vez que quiera una barra de pan me quejaré amargamente en mi blog de que el panadero no me la llevó a casa,…
No entiendo nada. ¿Lo habré entendido todo al revés? Como soy español y por tanto atrasado…