Cabría pensar que el riesgo está unido a la innovación y que un sistema financiero protegido por los estados y menos averso al riesgo, sería más propenso a la innovación. Pero las cosas no son tan sencillas. El mundo de las finanzas se resiste a explrorar el cambio organizativo y a poner en práctica una nueva lógica de incentivos. Del riesgo moral estamos pasando a la brecha moral.
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