Correo de las Indias

El valor de la palabra

Siempre me llamó la atención que la circucisión, la práctica ritual más importante del judaismo, la que le da sentido como comunidad de fé, se llamara Brith Milá, alianza o pacto de la palabra. La palabra es el pacto y el pacto es la palabra. El rito es un sello, un parpadeo destinado a hacer consciente que la palabra ha transformado el mundo.

En un reciente y muy comentado discurso el Papa Benito XVI reforzaba el sentido teológico que está en el fondo de nuestra concepción greco-judía de la palabra como acto creador y generador de sentido:

Dios actúa σὺν λόγω, con logos. Logos significa tanto razón como palabra, una razón que es creadora y capaz de comunicarse, pero precisamente como razón

Por eso, cuando decimos que alguien rompió su palabra, sentimos desgarro e incomprensión. La palabra se rompe porque en el acto de faltarla casi que podríamos oir como se quiebra la razón, como muere el significado con el que intentamos ordenar nuestro mundo y dar sentido a nuestra existencia. Cada palabra que se rompe es un mundo que se destruye. Y no un mundo cualquiera. Un mundo en logos, un mundo en creación que incluye todos los posibles nuevos mundos a los que nuestras palabras de hoy habrían de dar lugar. La palabra rota no esteriliza sólo nuestro mundo, sino nuestro futuro.

Y la palabra es la primera víctima de la crisis. Del pánico, del todo vale, del deseo de huida. Por eso, enfrentar la adversidad es enfrentar, antes que ninguna otra cosa, la propia palabra, retomar su poder creador, hablar para comprometerse sabiendo que nadie dudará al escucharte.

Lo demás es sólo vacío.

Guardado por en maxiposts el Lunes, 9 de febrero de 2009 a las 9:57 (HI) | Comentar post (0)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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