Diversidad y compromiso
03 may 2009
El mundo red hace más visible de lo que nunca fue la irreductible diversidad humana. Es un mundo de diferencias y matices, de degradados más que de fronteras y de influencias más que de mandos. Por eso, aunque el demos sea nítido, la comunidad que completa y da sentido a la filé tiene márgenes borrosos, entradas, salidas y regresos constantes, como cualquier espacio conversacional.
Sin embargo, estudiando la legislación existente sobre la figura del grupo cooperativo y a partir de una propuesta de Malena, se me ocurría una idea que podía ser interesante. El grupo cooperativo es una figura tremendamente flexible. ¿Por qué no recoger en ella distintos niveles de compromiso?
Se me ocurre que en un grupo cooperativo puede haber cooperativas miembro, que compartan una coordinación estratégica y balanceen solidariamente sus cuentas y cooperativas asociadas que pongan en común tan sólo los fondos de formación y promoción del cooperativismo.
Estos fondos, que por ley recogen entre el 5% y el 30% de los beneficios cooperativos anuales, han de destinarse a la acción social: planes formativos para los socios, formación a terceros en temas relacionados con el mundo cooperativo (desde creación de empresas cooperativas a estudios sobre innovación o gestión avanzada) y acciones destinadas al desarrollo social y medioambiental del entorno.
Es decir, el fondo de formación y promoción es la materialización de la proyección social de la filé. Realizar juntos el esfuerzo formativo tanto de los que pueden integrarse en un futuro en alguno de los nodos o empresas ya existentes, como de los que tienen ánimo para montar nuevos emprendimientos, no parece desde luego, poco importante. Es más bien una nueva ruta a explorar, una forma de mantener interconectada la enredadera sin dejar de fomentar su diversidad.
Pero aún se podría llegar más lejos: ¿no sería acaso fomento del cooperativismo abrir esos cursos a empresas y personas de empresas tradicionales e interconectar, desde la lógica de la innovación, las experiencias de las grandes empresas, las de los jóvenes emprendedores y las de las democracias económicas?
En el horizonte no parece tan extraño que sea desde la fomación que se transmitan los valores democráticos y transnacionales de la filé en el mundo de la empresa, sobre todo ahora que las Escuelas de Negocios y sus gurús han demostrado el bajo vuelo que permitían sus pretenciosas alas.
Tiene el sentido, además, de que puede encontrar nuevos nodos o candidatos a nodos de la enredadera…