Dicen que somos pocos
05 oct 2009
Al principio nos decían que lo que pasaba es que éramos jóvenes y la empresa era joven. Un sistema de remuneraciones como el nuestro nunca funcionaría, nos decían. Si cada cual cobra lo que juzga necesita, aseguraban, las envidias nos matarían en pocos meses. Pero pasó el tiempo. Eramos menos jóvenes y si alguna vez tuvimos disputas entre nosotros, al menos no fueron por dinero.
Luego nos decían que podíamos ser como éramos porque ganábamos poco. Cuando llegara el dinero de verdad nos sacaríamos los ojos. Pero llegó Nat y multiplicó la facturación. Y no nos sacamos los ojos, no, al revés aprendimos más, pudimos hacer más cosas y aún pagarle el intento de hacer cosas similares a más de uno y una.
Luego empezaron a decirnos que nuestro sistema, la filé, no podía dar solución a los pobres ajenos, los que fabrica el estado (pobre estado y sus amigos, que tanto nos necesitan), pero entonces sacamos las cuentas y resultaba que con un décimo de lo que gastaba la ONG más austera hacíamos más, por más gente, más lejos y más cerca, simplemente porque estábamos acostumbrados a no considerar a nadie incapaz de hacer nada que nosotros pudieramos hacer.
Ahora nos dicen que es que somos pocos. Y ya se que algún día seremos muchos (¿Cuántos quieren? Seguro que lo centuplicaremos), pero merece la pena enunciar un argumento, un sencillo argumento que simplemente quiere recordar por qué esta aseveración es un poquito más odiosa que las anteriores.
El estado tiene horror vacui, no quiere nada fuera de él. Los que le lleven corderos serán recompensados. Tanto encuadras, tanto representas, tanto vales. Da igual cómo: encuadra, sé más, pide más, negocia más duro y consigue un poco más para poder aumentar tu red clientelar y volver a aumentar el ciclo. Cuantos más encuadres, más te sigan, más dependan de ti y te deban favores… más verdad serás para el estado.
Ahora decidnos: ¿de verdad es éso lo que esperáis de nosotros? Porque para nosotros lo valioso no está en ser muchos ni en ser pocos, sino en hacer las cosas bien, desarrollar algo que no produzca miseria sino una vida cabal y valiosa a los que tomen parte en ello y dejar un legado de conocimiento, un registro que, en todo caso, sirva a otros. ¿Creceremos? Seguro, mucho, pero no nos hará mejores ni más útiles, como no nos lo hizo ser más viejos, ni producir más, ni repartir más. Y mejores -más útiles, más sabios, más fraternos- es lo único que estamos juramentados a ser.
cuánta razón Ugarte… y es que la web es tan clásica la mayor parte… aún te juzgan no por lo que eres sino por lo que pareces… no es ya eso de no solo ser inteligente sino parecerlo, sino que puedes ser tonto mientras no se note y tengas buen karma de puntos… hay un chiste (“Qué amarillo está usted, le veo muy pero que muy mal” dice el médico; y contesta el paciente “Es qué soy chino”; y le dice el médico “Ah pues eso le va a salvar”) pues hoy aún en la red es lo mismo
Nadie se molesta en conocer a nadie y eso hace un trato desigual entre personas… Y hay gente con tanto valor que no fueron incentivados en la red… yo me fijo en la gente con dotes literarios me encantaría tener una editorial como tú tienes, para sacar a gente que escribe muy bien pero por diferentes razones (para no hacerlo largo) nadie apostó por ellas y no se saben listas
listas… porque creo que las chicas muestran más sus inseguridades y entonces me entero más de por dónde va el asunto de ser o no ser…