Democracia económica: se busca discurso
La privatización hace unos años de no pocos kibbutz generó toda una literatura de tópicos (en la que no podía faltar Gary Becker) que lo presentaron como una segunda caída del Muro de Berlín.
El cooperativismo siempre había sido incómodo a derecha y a izquierda. Para el marxismo ortodoxo, la posibilidad de organizar comunidades con otra lógica dentro del sistema minaba la necesidad de la revolución. Para los defensores del capitalismo clásico estas comunidades no podían sino representar un cuestionamiento forzoso de la naturalidad de sus instituciones.
Seguramente por eso el resurgir en esta década de un renovado movimiento kibbutzim (1 y 2), ligado a las nuevas tecnologías y con una concepción de la organización que prima la deliberación frente al asambleismo, practicamente no ha tenido bardos fuera de Israel más allá del silencioso clamor de las cifras.
Algo parecido está pasando con el movimiento cooperativo en Europa: las cifras nos hablan de resiliencia, de cohesión social y de innovación… pero aunque se alzan las voces más diversas reclamando para la organización empresarial justo aquello que la democracia económica significa, nadie toma la bandera de un discurso social global.
Ni siquiera los propios cooperativistas están asumiendo ese discurso, en parte porque escarmentados del rechazo social sufrido durante la etapa anterior les resulta preferible decir aquello de que sólo se trata de una forma jurídica más, tan respetable como cualquier otra. Y aunque las cooperativas crecen precisamente en los ramos vinculados a la tecnología y la sostenibilidad social y medioambiental, la imagen social sigue ligada a la cooperativa agraria o la fábrica decimonónica.
No es de extrañar por tanto que no aparezcan los emprendedores que la sociedad reclama. La sociedad pide y los tiempos ofrecen una nueva ética del trabajo, mientras que la imagen de lo que empresario o emprendedor significan sigue en un mapa de valores que cualquiera asocia a lo peor de cuanto nos ha llevado a la crisis actual.
Toca elaborar un nuevo discurso del emprendedurismo lindante con la lógica artesana de Julen Iturbe-Ormaetxe y no con la épica del tiburón financiero, emprendedores que piensen en hacer cosas útiles y con significado, hermosas, antes que en levantar rondas de financiación, que tengan por objetivo su comunidad y no el patético sueño de fardar con un jet privado, que piensen en aportar, no en especular.
Sí, creo que va siendo hora de convocar un nuevo Encuentro de emprendedores y empresas sobre Democracia Económica. ¿Cómo lo véis?

Estaría bien… que les parece distribuir?
neocivis.myopenid.com/ el 26/10/09 a las 10:44 | Permalink } else {?>¡Me parece estupendo!
Desde Arpamet hemos vivido de cerca cómo emprender sin experiencia ni recursos.
Hace unos meses recibimos una pequeña inversión de amigos y familiares muy cercanos, y nadie de fuera precísamente para poder tener más tiempo para decidir qué queremos ser y cómo.
De momento ya hemos hecho público nuestro compromiso en liberar nuestro código fuente, ya que el derecho de escisión es de las pocas cosas de las que estamos completamente convencidos.
Si todo va bien en los próximos 6 meses tendremos ingresos suficientes para seguir siendo independientes sin recibir dinero de nadie más, si así lo deseamos. Pero nos encantaria aportar nuestro propio punto de vista de cómo fomentar nuevos emprendimientos y del arte de invertir (aunque por supuesto nosotros no podemos invertir en otros de momento, ya tenemos suficente con preocuparnos en sobrevivir
).
En definitiva, si podemos asistir será un placer volver a vernos. E incluso, si quisiérais veniros por Valencia, ¡nos ofrecemos a organizar esta edición del evento o alguna futura!
Héctor Pérez el 26/10/09 a las 13:38 | Permalink } else {?>Genial!! Gracias a ambos!!! De momento llevamos dos respuestas y dos candidaturas a sede!! Mejor imposible!
David de Ugarte el 26/10/09 a las 17:50 | Permalink } else {?>