Kim Yong-Il, el último monarca comunista, ha reunido al Partido para comunicarle que ha elegido a su tercer hijo como heredero del país. En estos últimos días se publicaron fotos sin fecha que trataban de desmentir el mal estado de salud del dictador, tras un periodo en el que fue sustituido interinamente por el jefe de la policía política. El lunes de esta semana pasada había reaparecido en público para pronunciar un discurso que se entendió como su testamento político.
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