A la manera en que los panaderos prueban el pan
17 mar 2009
Hoy es el primer día de trabajo en la base de Panadería. Llego el primero, subo las persianas de metal del escaparate y la puerta. Conecto los plomos. Hago café. Me siento de cara a la puerta por si llega alguien. Instalo mi ordenador.
Descubro que que olvide las gafas y tengo que hacer todo un numerito para conectar el teléfono a costa de Internet y llamar a María para que me las traiga de la ya vieja oficina de Fuencarral. Sólo hay conexión en el punto de entrada, algo va mal con la red interna en su escaso metro y medio de recorrido.
La pila de la cocina aún no tiene el desagüe puesto, así que friego la taza de café en el baño. Es la única taza por el momento. La traje en la mochila junto al libro de pinturas clásicas japonesas que Nat quiere en la sala de reuniones para no sentirse en una emisión de blanco y negro. Traje también dos kilos de mate, bombilla y mi calabaza uruguaya favorita.
Un automatismo me pide poner la pava para el mate. Pero aún no hay pava. La traerá también María. Me doy cuenta de que tal vez el lavabo minúsculo del baño no de para llenarla.
Me gusta la luz blanca de la bombilla de bajo consumo sobre el ordenador. Las lámparas que las cubren son guapas. Aluminio con un punto industrial. El otro foco estaba fundido. 18000 horas prometen. Maki y yo compramos ayer una bombilla para sustituirla pero en la ferretería sólo tenían las de luz cálida, osea amarilla. Estoy por quitarla. Mejor oscuro que tristón.
Miro alrededor aún un poco perdido. Madrid-Panadería, con sus suelos de barro y sus paredes de ladrillo y vigas vistas es realmente bonita. La mampostería huele a cava y evoca barricada. Los grandes cristales que dividen el espacio de la mesa de trabajo de la tienda pajaruhs fueron una gran idea: unen, comunican, no separan.
Tengo ganas de que lleguen el resto de indianos. Una casa nueva, una nueva base, no es cosa para contemplar en soledad. Más bien al contrario, como en el verso de González, es más bien para probarlo a la manera en que los panaderos prueban el pan… compartiéndolo.
Excelente!!
Si hay mate de un yorugua, el argentino también lo comparte!
Creo que los indianos no tienen idea real de la trascendencia del acontecimiento del 20 en Madrid. Hace 50 años muchos esperan que “algunos” se dedicaran a desarrollar algo que cambie lo que hay. Mucho más cuando hablamos de democracia económica..
Saludos!
Gustavo