El Correo de las Indias

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Bitácora de las Indias

  1. Orígenes históricos del pensamiento P2P en la península ibérica

    18 may 2012

    Al final, las conversaciones abiertas por los Garrido, Pi i Margall, Salvochea, Proudhon, Kropotkin e incluso las del foralismo implicado en la defensa del comunal, siguen hoy vivas. Suenan, para quien sepa escucharlas, como un contrapunto, como un fondo constante, en las conversaciones y en las voces de las nuevas referencias.

    Fernando GarridoGerald Brenan describe en «The Spanish Labirynth» (1960) como el cooperativismo en la península ibérica es el producto de una evolución de las formas comunales de propiedad y trabajo al incorporar nuevas tecnologías productivas propias de la revolución industrial. El primer cooperativismo moderno ibérico, asegura, «precede al menos en sesenta años al movimiento cooperativista europeo» de los Pioneros de Rochdale.

    En el marco de esa transformación aparecerán los primeros «socialistas», discípulos de Fourier que verán en la adopción de la tecnología industrial por las organizaciones comunales (los commons) el principio de una solución a la «cuestión social». Uno de los más famosos será Fernando Garrido, impulsor de decenas de cooperativas y autor de una «Historia de las clases trabajadoras» que describe con pasión en su último volumen la expansión del cooperativismo por la península y sus efectos sociales.

    Coincidían en esto -no tan paradójicamente como podría parecer- con un sector del clero carlista, que especialmente en Euskadi, Navarra, Aragón y Cataluña, estará comprometido con la defensa del comunal (los commons originales) y con el principio confederal presente bajo los viejos fueros. Este elemento, latente siempre en el carlismo, acabará transformando a finales de los años 60 del siglo XX al carlismo organizado en un partido federalista socialista-autogestionario de inspiración cristiana y fuerte influencia mounierista.

    Pero el mutualismo federalista peninsular defenderá radicalmente la separación entre Iglesia y estado y el mismo Garrido tendrá que exiliarse en varias ocasiones por defender el fin de la financiación del estado a las organizaciones religiosas, algo que a día de hoy sigue siendo utópico bajo las constituciones de España y Portugal y que Garrido defenderá con fuerza en su calidad de diputado en el proceso de elaboración de la constitución de la Primera República española, la república federal, en 1873.

    Fermín SalvocheaYa en 1868 Garrido había escrito «La Republica Democratica Federal Universal», tomando el testigo de «Du principe Fédératif» de Proudhon, publicado cinco años antes. Una obra que influirá en Pi i Margall, representante del mejor anarquismo federalista de aquella generación. Pi i Margal llegará a Presidente, teniendo dimitir poco después por la eclosión de la revolución cantonal.

    El cantonalismo anarquista, especialmente en Cádiz, Sevilla y Granada, representará el salto de la generación formada en Fourier y el viejo comunalismo a una nueva generación, cuyo exponente más conocido seguramente sea Fermín Salvochea. Esta nueva ola mutualista tendrá como primer referente a Proudhon, tomará parte en la fundación de la I Internacional, liderará la revolución cantonal y se relacionará más tarde, con Kropotkin.

    Actualidad del pensamiento anarquista

    Los ejes ideológicos de este anarquismo, que sabe ser «reformista» a veces, aunque se centra en un hacer cooperativista constante más que en la acción política y que es siempre cantonalista y confederal, son hoy de una extraordinaria actualidad.

    1. La defensa del principio federativo reaparece ahora, ligado a la crítica de las escalas y al discurso de la revolución industrial P2P, en los trabajos sobre confederalismo de Juan Urrutia
    2. La propia idea cantonalista de autonomía local sobre formas alternativas de industrialización toma hoy la forma de las «Resilient Communities» de John Robb y de la reindustrialización P2P.
    3. En ese marco, y sobre todo a esa escala, una redefinición del estado que prefigura, como apunta Dronte, la idea del «partner state» de Michel Bauwens
    4. La reivindicación cooperativa del mercado y la asunción del modelo de democracia económica basado en el cooperativismo como referencia de la organización empresarial ha sido progresivamente recuperada y enlaza con la mirada hacker sobre el cooperativismo.
    5. Y sobre todo, el «comunal» agrario, el procomún inmaterial o industrial, los «commons», se presentan, entonces y ahora, como bien público, como la forma de capital productivo básica del modelo social propuesto.

    No es de extrañar que tanto desde el nuevo mutualismo ibérico que toma como referencia a Kevin Carson como desde la tradición radical y pimargalliana se recuperen hoy a estos autores. Al final, las conversaciones abiertas por los Garrido, Pi i Margall y Salvochea con Fourier, Proudhon y Kropotkin de fondo, e incluso las del foralismo implicado en la defensa del comunal que tomó después el discurso autogestionario mounierista, siguen hoy vivas. Suenan, para quien sepa escucharlas, como un contrapunto, como un ritmo sutil, en las conversaciones y en las voces de las nuevas referencias.

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  2. ¿Cuál es el aporte indiano?

    14 may 2012

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    Las conversaciones y los debates en Mallorca y Andoain marcan un cambio en el tono de la conversación social de la que participamos. Gracias a las cuestiones planteadas por muchos de los que allí fueron, nuestro debate sobre las escalas ha avanzado muy rápida y solidamente, centrándose en señalar la reacción del capital a la progresiva reducción de la escala óptima de producción como el origen de las políticas «neoliberales» impulsadas desde los ochenta y finalmente de la crisis misma, ligando en un único marco teórico las fuerzas aparentemente contradictorias que operan en la descomposición (financiarización, globalización, centralidad de la propiedad intelectual entre las rentas, transición hacia un modo de producción P2P…). Queda por cerrar el relato en sus periferias, explicando en detalle los mecanismos de captura y disipación de rentas ligados a la gran escala y su relación con el estado, y como estos han precipitado la descomposición en todos los niveles de la sociedad, comenzando por las élites. En la otra punta del cuento hay que ligar todavía la centralidad de lo local en el modo de producción P2P y la transnacionalidad más allá del papel del procomún. Pero podemos estar contentos. Muy contentos, tener un relato alternativo es fundamental para poder extender una alternativa. (4 Comentarios)
  3. En el Eraldalab (Andoain)

    13 may 2012


    En Eraldalab

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  4. Del relato de la alternativa a los acentos del hacer

    11 may 2012

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    El post indiano de hoy es la base para un relato de la alternativa P2P al sistema. La estructura, el esbozo, están hechos y son consistentes. Faltan ahora los acentos. Yo pondría de momento dos: 1) que nadie se imagine un cuquísimo fablab cool lleno de artistas. Esto va de a) hacer fábricas locales de uso público, que se parecerán más a una factoría de Fagor organizadas como un frontón municipal (con clases, monitores, horas de uso en alquiler…) que a un centro de prototipado eterno; y b) que el taller de chapa y pintura del pueblo empiece a usar repositorios del procomún y formar a su gente en un centro colectivo con los otros talleres del pueblo. 2) El modelo energético alternativo hoy por hoy todavía no puede ser al 100% distribuido en las ciudades, pasa por cooperativas de producción y consumo renovable a escala local, que produzcan, compensen y redistribuyan excedentes. (1 Comentario)
  5. De las redes a la revolución industrial P2P

    09 may 2012

    Este sábado estaré en Andoain en el EraldaLab. ¿Objetivo? Hacer el relato del impacto global del nacimiento de Internet comparándolo con grandes cambios anteriores en la estructura de la comunicación para entender su relación con la crisis y la transición al modo de producción p2p. De guión utilizaré este pdf que parte de las ilustraciones de Carla Boserman y se enriquece con gráficos y fotos de nuevos proyectos

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  6. En el cruce de caminos de una época

    09 may 2012

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    Al parecer los grandes fondos especulativos se deciden a apostar contra el euro y en el origen de este empujoncito final está el agujero del ladrillo en la banca española que apunta a una sucesión de quiebras con núcleo en Bankia y horizonte -breve- en la del propio estado. La asunción por Jose Ignacio Goirigolzarri de la presidencia de Bankia es la última oportunidad de evitar la catástrofe. Jose Ignacio, dedicó los últimos años, como ahora reconoce la prensa, a batallar desde Garum Fundatio para generar herramientas y conocimiento libres que permitieran a PYMEs, cooperativas, emprendedores, incubadoras y todo el que quisiera sacar un proyecto industrial o comercial adelante, construirlo desde una posición nueva. Ahora, da un nuevo paso adelante lleno de riesgos y sacrificios personales. Lo que le toca hacer no será fácil y más nos vale a todos, que los vientos del azar soplen a su favor proyectando su indudable capacidad. Lo que toca al movimiento social, a lo que debe animarnos su ejemplo, es seguir batallando desde esos nuevos terrenos ya abiertos, porque lo peor de esta crisis sólo empieza a apuntar y lo peor que se puede hacer es no hacer nada o esperar que otros lo hagan por nosotros. (2 Comentarios)
  7. ¿Y si fueramos un videojuego?

    07 may 2012

    Si fueramos un videojuego el entorno nos lo diseñaría Horacio.

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  8. Una OPA sobre el 15M

    06 may 2012

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    ¿Qué significa el empujón de El País al 15M? El artículo destacado de la semana está escrito en un lenguaje y tono que no son informativos, sino entusiastas y militantes, despachando los problemas de un plumazo y sin contraste, exaltando la alteridad que representarían las cooperativas citadas y exagerando el impacto que tendrían sobre el desempleo. Enlazan tomalaplaza.net, pero cuando entramos el tono es otro. Llaman la atención los nodos caídos, las cartas de despedida, los auto-ánimos invocando volver a llenar unas plazas que a día de hoy se hacen demasiado grandes. En el horizonte el 12M. No es el relato de un movimiento a punto de materializar la revolución mundial. ¿Será por eso el entusiasmo periodístico? ¿Será una OPA? (7 Comentarios)
  9. Pseudomodernidad y ausencia de relato

    06 may 2012

    Forma parte de la propia naturaleza de la Postmodernidad que cada cierto tiempo aparezcan planteamientos que la den por muerta. En la mayoría de los casos solo representan la afirmación de algún nuevo desarrollo artístico-identitario o una nueva muestra del reaccionarismo senil de los Vargas-Llosa o Eco de turno. Pero la línea de crítica en la que anda Alan Kirby es diferente y en la medida en que confluye en la idea de un mundo sin heurística, resulta muy iluminadora sobre ciertas cuestiones que nos preocupan en estos meses.

    La idea de fondo bajo los textos de Juan y los de Kirby es que el mundo sigue siendo postmoderno, pero su relato, en vez de estallar en la multiplicidad narrativa e identitaria que se vislumbraba a principios de siglo, ha convergido en los medios de masas (TV, libros de caras, etc.) hacia una suerte de no-relato banal y nebuloso que exige la actividad del espectador-participante, prima epistemológicamente la herramienta sobre el contenido o su creador y olvida en vez de criticar, el bagaje político y cultural previo. En lo que tiene de homogeneización y recentralización este no-relato tiene mucho de «vuelta» a la Modernidad (no en vano Kirby da el ejemplo de la Wikipedia), pero en la medida en que su sistema de jerarquización y valores es en lo general disolvente del viejo orden Moderno, es otra cosa. Kirby lo llama pseudomoderno, un ámbito cultural en el que la neomoderna Wikipedia sería una excepción, un mero antecesor de los libros de caras y los SMSs obsesivos en los programas televisivos.

    Algunos diréis que Kirby llega un poco tarde a algo que ya enunciamos hace tiempo: el efecto cultural del modelo impulsado por los libros de caras iba a producir una erosión de la capacidad social para generar nuevos relatos autónomos reduciendo la capacidad de respuesta a la descomposición, tanto en los movimientos sociales, como en los movimientos industriales P2P e incluso en la Academia. De alguna manera, la recentralización -esa cara mediática y teki de la descomposicion- dejaba un poco más lejos, hacía un poco más desapercibidos a esos «futuros alternativos y simultáneos» propios de un mundo postmoderno.

    La pseudomodernidad se definiría como la traducción en términos de relato social de la descomposición: sería el vacío, el no-relato, banal y disolvente de toda fraternidad real, que se hace hegemónico cuando el monorelato pluralista del mundo descentralizado previo a Inet ya no se sostiene más, pero la eclosión de relatos, comunidades e identidades propio de un mundo distribuido se ve puesto en jaque por la recentralización del poder que nace de la captura de rentas generalizada (por los media, por los capitales de gran escala en Internet, por las industrias de la propiedad intelectual, por los grupos privilegiados del estado, etc.).

    Ganar una miriada de futuros por venir

    La trampa neomoderna sería pensar que hace falta un nuevo relato alternativo, un cuento unificador, un futuro en el que creer, una teleología a la que rendirse. Es lo que hacen los decrecionistas por ejemplo a través de la idea de la «gran catástrofe» (sea medioambiental, energética o socioeconómica). Pero como el catastrofismo -y el quincemismo- muestran bien, todo apunte hacia la «inevitabilidad» de las propuestas no hace sino alimentar la banalización y la pasividad.

    Resulta tentador también hacer de un relato de futuro unificador desde lo menos descompuesto de cuanto estamos viendo, sea la transición al modo de producción P2P o la democracia de base… pero lo que surge entonces es esa suerte de reformismo espectacular y asistencial, autojustificativo y siempre reactivo en el que ha quedado el discurso «Occupy».

    La trampa es el universalismo escondido tras todo relato generalizador. La unicidad no volverá, el mundo sigue siendo estructural y potencialmente postmoderno y todo lo que mire atrás sólo podrá convertirse en soldado de sal del ejército de la descomposición, cuando no en bandolero en busca de una dulce rentita particular.

    Sabemos que sólo la fraternidad y su hablar franco pueden ser punto de arranque porque su ámbito es por definición el de la comunidad real, ese nodo que se descubre en un futuro particular y a medida. Empoderarlas, desarrollarlas es el único vector que multiplica diversidad y relatos, que fabrica futuros personalizados y por tanto libertad y cohesión real.

    Por supuesto que toca hablar de la transición al modo de producción P2P… pero no como relato unificador, sino desde y para la traducción local -distinta en cada lugar, en cada red- de la nueva revolución industrial… sólo para luego dejar que estallen los relatos desde cada comunidad en su entorno, porque sin comunidades haciendo sus propios cuentos, construyendo su propia autonomía, no habrá sujetos capaces de revertir la descomposición en todos los ámbitos. Por eso, lo que toca frente a lo establecido no es tampoco seducir, sino hablar parco, enunciar valores sin pretenderlos universales, sin remitir a su inevitabilidad o un futuro común… y centrarse en poner en marcha las consecuencias asumibles desde contextos distintos, incluso opuestos.

    Se trata de ignorar cualquier sujeto colectivo imaginado, torcer el gesto ante su nombre y señalar a la realización concreta animándola a dar sus primeros balbuceos, porque el vacío de relato ha de ser llenado con un mosaico, no con un cuadro.

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  10. Del «hablar franco» al «hablar parco»

    05 may 2012

    El Odeón en tiempos de PericlesMe quedo hablando con Horacio hasta las tantas en el jabber indiano. Por motivos muy prácticos que tienen que ver con nuestras actividades en el interior de la Banda Oriental, ĺa conversación se centra en los límites del «hablar franco».

    ¿Qué otras formas de hablar, más allá de la parresía nos son propias? Si sólo se puede hablar en verdad, cuando nuestro interlocutor comparte contextos con nosotros (porque si no, nosotros podemos decir verdad, pero el otro no puede entender que hablamos «en verdad»), ¿qué maneras de hablar podemos usar sin renunciar al comercio de ideas pero sin caer en la tentación de manipular al otro?

    La conversa toma forma y nos vamos dando cuenta de que, en realidad, hay distintas maneras de decir verdad según los niveles de la pirámide del compromiso.

    1. El hablar franco correspondería a la interacción entre iguales propia de la comunidad
    2. A la participación corresponde, en realidad, la transmisión de contextos, lo que podríamos llamar seducción o pedagogía: recreamos y explicamos al otro nuestros propios contextos con el ánimo de permitirle una comprensión que nos permita «hablar en verdad» después.
    3. En la adhesión, cuando el otro se acerca a nosotros simplemente desde una atracción heurística o desde la curiosidad, es cuando se plantea el verdadero dilema moral. Podemos argumentar entonces de dos maneras opuestas:
      • Hablar al otro desde sus categorías para que llegue a las mismas conclusiones que nosotros. Cuando esto pasa, irremediablemente aparecerán palabras que se vacíen, que se neutralicen para permitir que un contexto genere valores diferentes a los que representa; aparecerán significados cambiados y matices elevados a categoría… es decir, la estructura del discurso en el contexto ajeno crujirá y sufrirá para llevarle a donde no quiere ir mientras el otro aún piense que sigue en el campo incuestionado de sus valores.
      • El «hablar parco», es decir, desde nuestros valores y contextos pero sin explicarlos, limitándonos a enunciarlos -para que el otro sepa que es un terreno ajeno desde donde hablamos que puede explorar por si mismo si lo desea- y relatando las conclusiones materiales que genera. Este hablar parco es un hablar sincero pero consciente de sus limitaciones, que no encuentra lugar para enseñar o seducir y simplemente contrasta -tras la advertencia de enunciar los valores que le informan- las consecuencias prácticas del propio universo de valores. El «hablar parco» busca un «hacer juntos» que sabe temporal y frágil, ya que no hay sustento en una base común, así que de alguna manera es también un hablar modesto que se sabe incómodo, precisamente porque opta representarse desde la autonomía del que habla y de la comunidad cuyos valores articula en su relato.

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